viernes, 11 de junio de 2010

Me la encontré en la calle...

Ya estamos llegando a la recta final y aún parece que fuera ayer cuando ví por primera vez el corto de Pixar "Boudin'". ¡Cómo pasa el tiempo!

Pero bueno, antes de que la melancolía se apodere de la situación, vamos a darle un empujoncito más a esto del blog, esta vez con uno de los temas más polémicos en la calle de todos los que se han tocado: la prostitución y, más concretamente, la postitución de calle, de la mano de dos grupos, el de Óscar, Sandra, Lorena y Jéssica, y el formado por Alberto, Diana, Mari Carmen y Sara.

Y, ¿qué es esto exactamente? Bueno, combinando la definición de la RAE y la del profesor Garrido Guzmán, podemos decir que la prostitución es una actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero y que crea un sistema en el cual las personas, y especialmente las mujeres, se dejan atrapar como consecuencia de su miseria econñomica, de su falta de instrucción cultural, de su ausencia de formación profesional, carencias afectidas y educativas en su infancia y adolescencia y de los conflictos psicológicos y sexuales padecidos en su juventud. Además tiene como principales características:

  • Es una actividad heterogénea, muy ampliar y variada.
  • Constante aparición de nuevos perfiles.
  • Tiene su presencia mayoritaria en la ciudad.
  • Hay un gran índice de consumo de drogas, llegando a ser la prostitución un medio de vida para pagar las sustancias.
  • En la protitución callejera conlleva en gran medida la imposición y la coacción frente a la libre elección.
  • Actualmente se han incorporado un gran número de extrangeras debido a los fenómenos migratorios (en torno a un 75% son inmigrantes) 
  • Búsqueda del cambio de ubicación para eliminar las prácticas de la calle.
Como vemos, si hay un sector excluido y señalado socialmente es el de la prostitución en la que los diferentes modos de gestión de la práctica no han conseguido calmar los problemas que surgen de ella, y es que dependiendo del país, nos podemos encontrar básicamente tres formas de afrontar la prostitución:

  • Prohibicionista. Se castiga a la prostituta, a los proxenetas y al cliente. El Estado sanciona cualquier práctica de la prostitución, sobre todo la de la calle por lo que prolifera la clandestinidad. Este sistema está presente en países como EE.UU., el Reino Unido o China. 
  • Reglamentarista. Se da en países como México, Holanda o Austria y es el primer modelo que se dió en la historia ya que presupone que es inevitable que exista y, por tanto, debe ser aceptada. Se controla a las prostitutas mediante la legalización, sobre todo en cuanto a lo sanitario (aunque no a los clientes) y al sistema contributivo. No minimiza la violencia real y la práctica se consolida. 
  • Abolicionista, como es el caso de España, Italia, Bélgica o Croacia. Nace en contra del tratamiento anterior. Entiende que la prostitución es una forma de esclavitud y por ello tiene que se eliminada. La prostituta es una víctima, se penaliza a quienes se benefician de la práctica ajena, se limita el comercio y las reglas, pero aumentan la ganancia de explotadores, los riesgos de salud y la prostitución clandestina.

En nuestro país hay una polarización en cuanto a qué hacer en un futuro con el tema de la prostitución, tal y como pudimos ver en el vídeo de los compañeros del M1, entre el modelo abolicionista y el reglamentarista. Particularmente, siempre he creido que el modelo abolicionista puede quedar muy bien sobre el papel, pero que es una utopía porque son muchísimos y diversos los factores sociales, económicos y estructurales que llevan a una persona, en este caso una mujer, a prostituirse como vía para satisfacer sus necesidades, necesidades que de otra forma les sería mucho más complicado cubrir.

Desde mi punto de vista, el principal problema es todo lo clandestino que gira alrededor de estas prácticas: proxenetas que explontan mujeres, trata de blancas, problemas de drogadicción, situaciones antihigiénicas en las calles... De todas formas, tampoco estoy seguro de que crear nuestro propio Barrio Rojo sea la solución más adecuada, porque en la mayoría de las ocasiones, parece que "regular" o "legalizar" la prostitución es crear un gueto en el que estén controladas. ¿Qué significa esto? Basicamente que no desaparece la discriminación ni la marginación sino que se concentra en un lugar, y aquí está el verdadero problema, si se integrasen locales o pisos habilitados para estas prácticas dentro de barrios totalmente normalizados, los que viven allí se echarían a las calles gritando que por favor se fueran de allí. Esto me recuerda siempre a la problemáticas que tienen los drogodependientes con los centros de desintoxicación o de suminstración de metadona. Todo el mundo cuando es preguntado dice que son necesarios este tipo de centros y ayudar a este tipo de personas, pero si el entrevistador tras esta pregunta comenta "¡Ah! ¡Qué bueno que piense usted así! Porque el caso es que este barrio ha sido elegido para incorporar un nuevo centro" habría que ver que cara pondría, y es que nuevamente, volvemos a que el problema, como la mayoría, es de concienciación... A partir de esta concienciación y la regularización de la situación de las personas que hacen este trabajo, podríamos hablar de intentar terminar con la exclusión de este colectivo, aunque me da que por la histórica cruz que lleva a cuestas, no sería tan fácil (dentro de su enorme complejidad...).


La niña de mis ojos (Antonio Martinez Ares, COAC 2001)

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