Otro martes más, día de exposiciones. Jose comienza con un anuncio, puede que la ultima sesión sea un desdoble de los dos grupos. ¡¡Uuuee!! Y hombre, no es que me alegre por no estar con el resto de mis compañeros del grupo 2, es que eso significa dos exposiciones menos que subir y a estas alturas, cualquier reducción de trabajo se agradece, y mucho.
Frente a nosotros un grupo de armas tomar. 5 mujeres con ideas bien puestas y a las que siempre hay que estar atentas. De esta forma Lidia, Marta Ginesta, Marta García, María Cadena y Paqui nos presentan su tema, un tema muy, muy concreto, me atrevería a decir que el que más de todos los que hemos tratado: mujeres toxicómanas embarazadas. ¡Toma ya!
Recuerdo que Marta Ginesta me lo comentó el día que visitamos el Centro de Salud de Las Letanías y lo primero que pensé fue lo que ellas nos han explicado hoy: un grupo tan concreto, específico y minoritario (no por el número de casos reales, sino por el número de casos que se prestan a trabajar) estará muy falto de recursos de cualquier tipo.
Bueno, nos comentan que estas mujeres no tienen un perfil concreto aunque normalmente suelen ser personas que tienen una gran dependencia a diversos tipos de sustancias y que viven en la calle. En algunos casos, su estado de dependencia es tal que descubren que están embarazadas cuando se ponen de parto y nos encontramos con mujeres que están totalmente evadidas del mundo y que pierden el interés por lo que sucede en él, aunque les afecten de una manera tan directa.
Como es lógico estos embarazos son en casi su totalidad no deseados, por lo que la preocupación por el feto no suele ser la principal en sus vidas, provocándole una serie de consecuencias negativas que van desde problemas psicológicos, problemas físicos e incluso la muerte por abortos repentinos o tras el parto provocados por el síndrome de abstinencia en casos muy graves.
Como vemos son un grupo de alto riesgo. Estas mujeres, debido a los factores socieconómicos derivados del consumo y la adicción a determinadas sustancias, hacen que sus condiciones de vida sean más que mejorables y en muchos casos están olvidadas porque ni cuando dan a luz y les retiran la custodia del bebé tienen un seguimiento. Esto a grandes rasgos. Las conclusiones que quieren transmitirnos: en este ámbito hay bastantes recursos en la teoría pero en la práctica son casi inexistentes, y los que hay, son los comunes a todo el colectivo de personas con adicciones. Por esto hay una gran falta de información y de equipamientos específicos, tanto es así que nuestras compañeras se han atrevido a crear un protocolo de intervención específico y totalmente novedoso, y que, en cuanto el documento llegue a mis manos, estará colgado en esta entrada (¡Ahí es nada!).
Genial. Yo por mi parte, solo puedo aportar a esta sesión lo que entiendo que para mí es un complemento a todas las intervenciones cuando el problema se hace emergente: la prevención, ese ente del que todo el mundo ha oído hablar pero tan poco querido por administraciones, que necesitan beneficios y resultados a corto plazo para sus intereses. Educación para la salud para el uso de anticonceptivos, consumo de drogas, modos de relaciones afectivo-sexuales en los que una vez más, y no me cansaré de repetirlo, se debe buscar que escuela, familia y los propios chavales formen un todo diferente a la suma de estas tres partes, complementario y como base de un cambio en la mentalidad de estos adolescentes y jóvenes, que obvian en su mayor parte, cualquier tipo de planificación en sus vidas.
Para esto y a modo de despedida, os dejo con algunas campañas y anuncios en prevención de drogas, ETS o embarazos no deseados que he encontrado por ahí y, aunque todos sabemos que su efectividad es relativa por que no van acompañadas de medidas complementarias, al menos es lo que tenemos, por el momento:
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